viernes, 15 de septiembre de 2017

UNIFORME DEL GENERAL RAMÓN SALAS LARRAZÁBAL.

Cuando el primer organizador del paracaidismo militar en España falleció, su última guerrera pasó a ser depositada en el año 2000, mediante una donación familiar, a la colección del Museo del Aire de Cuatro Vientos, donde podemos disfrutar de ella.

El uniforme.


El uniforme expuesto en una de las vitrinas de la sala de uniformes, aunque realmente esa sala no exista, es el M-89, actual uniforme del Ejército del Aire. Este consta de guerrera, pantalón y gorra de plato en color azul aviación, camisa azul celeste, zapatos, de cordones, corbata y calcetines de color negro. El uniforme se encuentra sobre un busto de color negro y representa el uniforme en un día de diario, aunque vista la camisa blanca, que no debería de llevar, pues esta solo se usaba en día de gala. Muestra el título de cazador paracaidista, el pasador de diario con sus condecoraciones ganadas así como el famoso brevet argentino, el número uno de los tres entregados en 1947 a los tres primeros paracaidistas españoles, de los cuales hablaremos en un próximo artículo. Echo en falta que no lleve el uniforme ni un solo distintivo de especialidad como el de profesor de educación física o el distintivo permanente de profesor, y que tenía concedidos.




Arriba vemos el uniforme de cuerpo entero tal y como se encuentra en la vitrina del Museo, abajo, ampliación solo de la guerrera, en la que podemos ver con más detalle algunos elementos de la uniformidad. (Fotografía Museo de Aeronáutica y Astronáutica).


Fotografía en detalle del pasador y del brevet argentino. Los rombos de general de brigada están boca abajo, mal colocados, deberían de darse cuenta en el Museo y cambiarlos. (Fotografía Museo de Aeronáutica y Astronáutica.)

Vemos en esta ampliación de la fotografía el pasador de condecoraciones ganadas por el General Ramón Salas Larrazábal a lo largo de su carrera profesional en la milicia. Identifico con ayuda de su expediente militar las siguientes condecoraciones, entre paréntesis el año de concesión y siguiendo el orden del pasador usado sobre el uniforme:

2 cruces de guerra (1939 y 1942), 3 cruces rojas del mérito militar (1939, 1941 y 1942, esta última con pasador “Rusia”), 1 medalla de sufrimientos por la patria con aspa de herido por fuego enemigo (1969), la medalla de la campaña 1936-39 (1939), la medalla de la campaña de Rusia (1949), 1 cruz del merito militar de segunda clase (1942), 2 cruces del mérito aeronáutico de segunda clase pensionadas, 1 cruz del mérito aeronáutico de primera clase, 1 cruz del mérito aeronáutico de segunda clase, 1 cruz de la real y militar orden de San Hermenegildo (1958), 1 placa de la real y militar orden de San Hermenegildo (1968), 1 cruz de caballero de la orden de Cisneros (1962), 1 encomienda de la orden de Cisneros (1962), 1 cruz de segunda clase del merito militar alemán (1942),  la medalla del este (1943), 1 cruz del merito de la orden del águila alemana de tercera clase (1940), 1 medalla del mérito militar de segunda clase portuguesa (1956), y la cruz del merito italiana (1941).

En la parte superior el brevet argentino de paracaidista, que le fuera impuesto a los tres paracaidista que fueron a realizar allí el curso, el propio Salas, el Teniente Villamil, y el Brigada Corral, del cual hablamos de su guerrera en otro artículo ya publicado en mi blog. 


Ampliación del brevet de paracaidista argentino concedido tras el curso al por entonces Capitán Salas. Se aprecia en la banda con los colores de la bandera argentina el nombre del propietario. (Fotografía Museo de Aeronáutica y Astronáutica).

Este es el uniforme del General Salas, primer organizador y creador de las unidades paracaidistas militares en España desde 1947. De los tres primeros paracaidistas que saltaron con un paracaídas a la espalda, la guerrera de Salas (Museo del Aire)  y la guerrera de Corral (Sala Histórica de la Base de Alcantarilla) se encuentran expuestas, solo quedaría la guerrera de Villamil, que por desgracia temo se perdiera y no se pueda recuperar. Otra guerrera histórica es la del General Gómez Muñoz, que también está expuesta en la Sala Histórica de la Base de Alcantarilla, de la cual ya hablamos en otro artículo. Solo quedaría la guerrera del primer paracaidista de España, Méndez Parada, pero esa es otra historia…

Fuentes: elaboración propia. Agradezco al Museo del Aire de Cuatro Vientos su colaboración con la información solicitada así como a su fotógrafo don Antonio Jesús Muñoz Garcia por las fotos del uniforme. Al AHEA como siempre por su colaboración.

sábado, 9 de septiembre de 2017

FALLECIMIENTO DEL CAPITÁN VICENTE ALDECOA LECANDA, 1954.

Se convirtió en una de las jóvenes promesas de la aeronáutica militar española por su arrojo y valentía a los mandos de los distintos aviones que probaba en el Escuadrón de Experimentación del INTA.


Fotografía recortada del Capitán Vicente Aldecoa, una de las últimas fotografías que se le realizaron en vida. (Fotografía archivo Canario Azaola).

Los hechos.

El día 8 de mayo de 1954 se celebró en el aeródromo de Cuatro Vientos el II Festival Aeronáutico Internacional organizado por el Real Aeroclub de España. Esa mañana se habían celebrado distintas exhibiciones de vuelo son motor y aeromodelismo, así como distintas pruebas y entrenamientos para los vuelos programados por la tarde. A las 4 de la tarde comenzaron las pruebas aéreas con las pasadas y rasantes del un caza ME-109 del Instituto Nacional de Técnicas Aeronáuticas construido en España. Diversos aparatos dedicados a la enseñanza elemental evolucionaron a lo largo de la tarde en distintos ejercicios aéreos, entre ellos uno pilotado por el Teniente Coronel Ibarreche. Los T-6 “Texan” utilizados en las escuelas para la enseñanza de transformación, así como los veteranos trimotores Junkers JU-52 de transporte dedicados a la enseñanza de vuelo con polimotores y lanzamiento de paracaidistas. A continuación en perfecta formación y con ensordecedor estruendo aparecieron los T-33 “Lockheed” recientemente llegados de Estados Unidos y con los que aprenden los pilotos con esta clase de aparatos en la Escuela de Reactores de Talavera La Real. Una de las exhibiciones vino de la mano de un primitivo autogiro de La Cierva, tripulado por el Teniente Coronel Amores, tomando el relevo un evolucionado helicóptero de origen norteamericano que hizo distintas maniobras. A continuación desfilaron un grupo de bimotores de bombardeo Heinkell 111, uno de ellos evolucionó volando solo con uno de sus motores. Posteriormente apareció un grupo de Junker Ju-52 con los paracaidistas del Ejército del Aire que realizaron distintos saltos, caída libre, triples saltos con el empleo de tres paracaídas, etc, realizado por los profesores e instructores de la Escuela Militar de Paracaidistas de Alcantarilla, en Murcia mientras se acercaban el grueso de las fuerzas que saltarían sobre las pista del aeródromo, 179 hombres que cubrieron el cielo de Cuatro Vientos con sus paracaídas blancos. Nunca antes habían saltado en masa en un espectáculo público tantos paracaidistas, algunos de ellos llegaron muy cerca de las tribunas de los espectadores, que fue realizado por miembros del 1er Escuadrón de Paracaidistas de Alcalá de Henares. Quedaban los vuelos acrobáticos que realizarían los pilotos españoles y los reactores italianos, portugueses y norteamericanos que habían sido invitados al acto. Comenzó un italiano y a continuación el piloto nacional Capitán Palanca, piloto de pruebas del Escuadrón de Experimentación  del Instituto Nacional de Técnicas Aeronáuticas. Y llegó el turno del Capitán Vicente Aldecoa, que despegó con una Bücker Bü-133, ajeno al que sería el último vuelo de su vida. Durante unos minutos tuvo en suspenso a los espectadores con sus arriesgadas evoluciones en el aire, piruetas, y una gama de distintas figuras acrobáticas. Cuando realizaba un “looping”, y se disponía a cerrar la evolución con un “tonó”, inexplicablemente la avioneta se venció de costado, y en caída sobre las alas, o como en la jerga aeronáutica se le llama “un hachazo” se precipita contra el suelo desde los ochenta metros de altura. El aparato quedó destrozado siendo el malogrado piloto extraído de entre los hierros, falleciendo a los pocos minutos del accidente. Con la consternación del triste suceso siguió el programa de vuelos y comenzó su actuación el príncipe Constantino Cantacuzeno para posteriormente evolucionar los distintos reactores italianos, portugueses y norteamericanos. Finalmente desfilaron los paracaidistas que había saltado desde los viejos JU-52 y que fueron muy aplaudidos y vitoreados.

Ese día se terminaba la vida del que estaba llamado a ser el mejor piloto de vuelo acrobático de España, tomando el relevo del as de los pilotos acrobáticos Garcia Morato. El capitán Aldecoa tenía hasta ese trágico momento acumulados 3.742 horas, siendo ascendido al empleo de Comándate el mismo día de su fallecimiento, por orden de 31 de mayo de 1954 (B.O.A. nº 62). Estaba en posesión de la Medalla Militar Individual.

El uniforme.

Para la recreación del uniforme del Capitan Aldecoa he tenido la colaboración de mi buen amigo Canario Azaola, el cual que ha proporcionado una fotografía que andaba buscando en base a la que aparece en la esquela de su fallecimiento. Esta puede ser una de las últimas fotografías tomada al Capitán Aldecoa.

Como se aprecia por la foto lleva el uniforme blanco de verano compuesto de guerrera, pantalón, camisa, calcetines, y zapatos de color blanco, así como funda blanca para la gorra de plato, y corbata negra. Con este uniforme se usaban además las palas de fieltro con divisa de metal en las hombreras. Se aprecian claramente el título de piloto militar, la medalla militar individual, la cruz de hierro de primera clase así como las horas de vuelo.



Arriba, vemos la fotografía tomada casi de cuerpo entero al Capitán Aldecoa. (Fotografía archivo Canario Azaola). Abajo, recreación del uniforme en base a dicha fotografía. (Colección Carlos Bourdon).


Detalle de la guerrera, con los emblemas, y condecoraciones usadas en dicho uniforme. (Colección Carlos Bourdon).



Arriba, título de piloto militar y debajo de este distintivo de las horas de vuelo, en número de 3000 en este caso, ya que se portaban en distintivos de mil en mil. Debajo, la cruz de hierro ganada en Rusia por su campaña con la 3ª y 4º escuadrillas azules a las que perteneció. (Colección Carlos Bourdon).



Arriba, Medalla Militar Individual ganada por su participación en la campaña de Rusia que le fuera concedida en febrero de 1944. Debajo, pala con la divisas de Capitán para el uniforme usado en verano. (Colección Carlos Bourdon).


Esquela recordatorio del fallecimiento del Capitán Aldecoa, sobre ella el título de piloto militar. (Colección Carlos Bourdon).

Fuentes: elaboración propia, noticia aparecida el día 9 de mayo de 1954 en el diario ABC con la crónica de los actos del festival aeronáutico internacional. Serie “Semblanzas”, reseña escrita por el Coronel Emilio Herrera Alonso para la Revista Aeronáutica y Astronáutica. Expediente personal del Capitán Vicente Aldecoa Lecanda del AHEA, agradecimiento a Eloy Blanco. Uniforme, emblemas y esquela colección del autor. 

jueves, 7 de septiembre de 2017

MIS RECUERDOS DE LA MILI, BASE AÉREA DE GETAFE, 1984-86.


Libro de vivencias y recuerdos sobre el servicio militar que realizó voluntario en Aviación  Carlos A. Garcia. 

Nos cuenta: “ Era un proyecto que llevaba varios años dándole vueltas a la cabeza y que al final el hecho de pertenecer a la Aveabag, Asociación de Veteranos del Ejército del Aire, Base Aérea de Getafe, ha sido el detonante para llevar a cabo este sueño”.

Es un libro de 50 páginas donde se habla de los quince meses de mi Servicio Militar.  El precio con envío incluido es de 11,00 euros en península y 1 euro de cada libro vendido irá a parar a la Asociación.


Enhorabuena por la iniciativo Carlos, ojala cundiera el ejemplo y muchos veteranos recordaran su vivencias y anécdotas pasándolas a negro sobre blanco.

¡FELICIDADES¡

viernes, 1 de septiembre de 2017

APROVECHANDO UN UNIFORME.

Hace unos días me envió un amigo mío unas fotos que encontró en un portal de ventas por internet de un uniforme del Ejército del Aire. Me decía que tenía dudas de si el uniforme era bueno o un montaje de alguien. Con las fotos que me envía me hace unas preguntas, y tras observar las mencionadas fotografías, le trato de explicar el porqué esas cosas anómalas que se ven en dicho uniforme. Todos sabemos que los oficiales del E.A. cuando asciende al empleo inmediato al suyo, tienen que adaptar el uniforme en uso al nuevo empleo. Antes, hace muchos años,  lo sueldos de los oficiales y suboficiales no eran precisamente muy “boyantes”, y debían sus familias hacer auténticos sacrificios y esfuerzos para salir adelante, sobre todo si encima eran familias numerosas. Si además ascendían, debían de adaptar sus uniformes al nuevo empleo y dependiendo del empleo, los uniformes se podían adaptar bien o por el contrario, no había más remedio que hacer uno nuevo. Un teniente tenia fácil arreglo añadiendo una nueva estrella a su uniforme, pero un capitán no lo tenía tan fácil. Al igual el sargento, añadiendo el pico al sargento primero. Veamos el uniforme que le llama la atención a este amigo mío.


La gorra.


Lo primero es el modelo, una gorra de plato M-65, pero con botones M-70, y con galleta M-79 reutilizada. Lo que llama la atención es el bordado de oro que aparece en la visera de la gorra. Para diferenciar las gorras entre los oficiales y los jefes se le añadía a estos últimos un cordón de oro bordado en canutillo con un ancho de 8 milímetros.



Podemos ver arriba el modelo de botón M-70, y abajo parte del bordado de la visera. El barboquejo está bien conservado.


Detalle del supuesto cordón bordado en canutillo de hilo de oro de 8 milímetros, es sin duda un trozo de bordado de algún otro complemento, o cinta de pasamanería para otro uso. Nada tiene que ver con la gorra.


Podemos apreciar en esta fotografía como está sujeta la galleta al frontal de la gorra de plato, con un alfiler, un sistema no muy seguro, pero fácil de utilizar en lugar de coserla a la cinta de pasamanería como se suele hacer.


Interior de la gorra con la etiqueta del fabricante, y propietario de dicha gorra de plato.

La guerrera.

La guerrera es la M-73, por la que en una orden ministerial eran suprimidas las hombreras dobles por las sencillas.


Vista del conjunto de elementos del uniforme, guerrera, pantalón, gorra de plato y ceñidor de gala.


Detalle del puño de la guerrera en la que se observa la estrella de ocho puntas  de la divisa de comandante.

Lo que llama la atención es la bocamanga donde figura las divisas del empleo del nuevo jefe, el capitán que asciende al siguiente grado, comandante, usa solo una estrella de ocho puntas, y no las estrellas de seis puntas que venía usando anteriormente. También cambia la ubicación de dichas estrellas, pasando de la manga a la bocamanga, y curiosamente este jefe del Ejército del Aire las lleva en metal, en lugar de ser bordadas como deberían de ser. Por lo menos la estrella de comandante es el modelo reglamentario usado en el aire. Tal vez este oficial cuando ascendió simplemente llevó su uniforme a una costurera y la mando quitar las estrellas de capitán, colocando a su vez la estrella de comandante en el sitio fijado para ello, pero en metal en lugar de bordar las nuevas estrellas, más económico, pero desde luego no lo correcto. O quizás fuera “arreglado” en su propia casa, más económico aun. He ampliando las otras fotos que me llegaron pero la calidad no es precisamente muy buena, no consigo distinguir si las estrellas de capitán fueron descosidas o si la guerrera por el contrario es nueva, siéndole añadidas las estrellas en la bocamanga. Más bien pienso en el primer caso.   

Fuente: elaboración propia, fotografías procedencia internet.